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06.07.08
MALVINA BUSH / Especial El Nuevo Herald
Durante los meses más fuertes del verano, entre junio y agosto (aunque con el calentamiento global, en estos últimos años septiembre está rompiendo récords de temperaturas) todos estamos sufriendo ese calor asfixiante, hirviente, de 90 y pico de grados y la reacción natural es protegerse, mantenerse en ambientes con aire acondicionado y tratar de no salir durante las horas más críticas. Su mascota también sufre ese calor cuando la saca, o si vive afuera, excepto que depende de usted para protegerse y aliviarse del opresivo calor.
Las insolaciones, por ejemplo, no son problemas exclusivos de los humanos. Los perros también pueden ser fácilmente víctimas de insolación, o de un ''golpe de calor'', especialmente los que no tienen mucho pelo, o carecen de él, como los chihuahuas, o los que tienen el pelo claro, o blanco. Al igual que los humanos, pueden sufrir serias quemaduras en la piel, que a simple vista, y a través del pelo, no son visibles.
Los veterinarios de la American Animal Hospital Association nos advierten que ''las quemaduras en las mascotas pueden causar serios problemas, parecidos a los de los humanos, incluyendo ardor, dolor y escozor, peladuras y hasta cáncer de la piel''. Ese cáncer, como es natural, no se presenta de inmediato, sino al igual que en nosotros, un tiempo después. Jugar con su perro, o dejar que sus niños jueguen con la mascota, es muy divertido para ambos, pero esto puede ser potencialmente peligroso si se hace en las horas de más calor, y más aún en la playa.
Estos expertos informan que un perro se mantiene fresco por medio de dos mecanismos: jadeando y sudando, lo cual no hace como nosotros, a través de la piel, sino por las almohadillas plantares, o en términos humanos, las plantas de los pies.
Si el perro está caminando por la acera, o la calle, en las horas peligrosas (entre 11:30 a.m. y 4:30 p.m.), cuando el pavimento mantiene una temperatura de más de 130 grados, no puede utilizar adecuadamente ese mecanismo y puede estar seguro de que está sufriendo doblemente el calor. Quizá no vea señales de estrés, o no esté atento a los cambios, porque su perro sólo está interesado en complacerlo a usted (o al niño), por lo que hay que estar alerta.
Muchos perros continúan jugando o caminando, a pesar de que se sienten mal o debilitados por el calor. Y al igual que los niños, no reconocen el peligro. Por eso necesita de usted, la persona que cuida de su bienestar y protección. Sáquelo antes de las 11 a.m. o después de las 5:30 p.m., cuando el pavimento está en proceso de enfriarse. Jamás deje a su mascota en su auto en el verano --o cuando hace calor-- aunque sea por ''un minuto'', aun con una rendija en la ventanilla. En cuestión de minutos la temperatura en el interior puede alcanzar hasta 120-130 grados. Y si la deja afuera, en el patio, provea buena sombra y agua fresca suficiente.
Si el calor es opresivo para usted, igual lo es para su mascota.•
Fuente: www.elnuevoherald.com
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