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27.07.08
Por Isabel Cittadini / Investigadora del Conicet
Se celebraban 20 años sin rabia terrestre pero eso no significaba que la enfermedad estuviera erradicada. Lamentablemente, volvió a golpear en el país con la muerte de un niño jujeño de 4 años. Los implicados son perros, gatos y también murciélagos. Cómo se puede prevenir la enfermedad y qué no se puede hacer
Luego de 20 años sin rabia en el país, la muerte de un niño de 4 años
puso en alerta a especialistas y autoridades nacionales y provinciales.
Hasta ahora, lo que sabía la generalidad era que la rabia es una
enfermedad aguda infecciosa viral del sistema nervioso central
ocasionada por un Rhabdovirus.
El virus de la rabia se encuentra en todo el planeta y ataca a los mamíferos domesticos y salvajes, incluyendo al hombre. Se encuentra en la saliva y en las secreciones de los animales infectados y se inocula al hombre al ser atacado. La enfermedad se transmite si hubo una lesión por mordedura, o si, teniendo alguna herida, tiene contacto con un animal infectado. En cualquiera de los dos casos, si no se trata con la máxima urgencia, termina provocando la muerte. Cuando una persona se contagia, los sintomas de la enfermedad tardan entre 30 y 180 días en manifestarse.
Ahora bien, cuando se habla de rabia, se la relaciona con gatos o perros, pero se descubrió que la rabia en seres humanos está relacionada con murciélagos. En nuestro país, los casos humanos de rabia producidos en la última década se debieron a ataques de vampiros en las provincias del norte, donde se encuentra el hábitat de esos quirópteros.
En la ciudad de Buenos Aires, especialmente en el centro, es común ver murciélagos. Sin embargo, lo que hay que tener en cuenta es que cuando vuelan de día o entran en habitaciones iluminadas, lo hacen porque están enfermos y, por lo tanto, la probabilidad de que tengan rabia es muy alta.
En esos casos es importante manipular al murciélago con guantes gruesos y enviarlo a los laboratorios de diagnóstico de la rabia. Las personas expuestas deben recibir tratamiento de las heridas (primariamente, lavado con jabón) y vacunación.
Pero como la vacunación para el hombre no es preventiva, es imprescindible enfatizar la vacunación antirrábica anual de los perros, a partir de los 3 meses de edad, para evitar que se produzcan brotes como los que se presentan actualmente en Jujuy y Salta, debidos a una deficiente inmunización de esos animales.
En el norte argentino los animales no presentaban babeo ni síntomas mandibulares, pero si temblores, propios de la enfermedad; de hecho casi todos los animales sospechados de estar contagiados dieron positivo. Esto tiene una explicación: la proximidad con Bolivia, donde la rabia no esta controlada y las muertes de humanos son muy frecuentes.
Algo similar sucedió en la provincia del Chaco. Allí la situación sanitaria respecto a los casos de Rabia Paresiante ha tomado características epidémicas. Se denomina Rabia Paralítica o Paresiante a la que ataca al ganado bovino y de otras especies, transmitida por el vampiro común (Desmodus rotundus), que se manifiesta en forma epidémica, regional, focal y cíclica con ocurrencia irregular y cuyo combate exige la adopción de estrategias específicas.
Murciélagos y vampiros
Hablar de murciélagos resulta, aún hoy, una materia misteriosa: por su anatomía en general, sus habitos alimenticios, el fenómeno de su reproducción, su fascinante propiedad de orientarse mediante la emisión de sonidos ultrasónicos y por el papel que desempeñan en el mantenimiento del nivel ecológico, pero también por ser reservorios y transmisores de enfermedades.
Son excelentes voladores, sin embargo no tienen nada en común con los pájaros. Los murciélagos no tienen plumas, tienen piel; no ponen huevos, paren y amamantan a sus crias. Conclusión: los pájaros son aves y los murciélagos mamíferos. De las casi 4.000 especies de mamíferos, los murciélagos son los únicos que pueden volar.
Hay una especie conocida como vampiros que son hemófagos es decir que se alimentan de sangre de los animales, poseen una sustancia en los dientes que adormece a la víctima dándose un buen banquete gracias también a que dicha sustancia contiene un anticoagulante que hace que la sangre siga fluyendo por un buen tiempo. Este animalito no chupa la sangre, la lame o absorbe formando un tubo con su lengua y su labio inferior. Es muy común ver por las mañanas a las reses, caballos y otros animales con la sangre casi fresca sobre el lomo por causa de la mordedura de los murciélagos.
El murciélago, herbívoro e insectívoro, se contagia de vampiros que son de distinta especie y distinto hábitat, pero que cuando coinciden se muerden y producen un síndrome neurológico producido por la rabia.
El doctor Jose Latorre, investigador del Conicet, explica que los murciélagos “al estar enfermos suelen caer en un jardín y contagian a gatos o perros, y si bien, de ninguna manera se debe sugerir la eliminación de murciélagos, que implicaría un desastre ecológico, lo que si se puede hacer es comenzar campañas de vacunación de mascotas”.
Fuente: www.diariohoy.net
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