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04.08.08
Lo advirtió el especialista en rabia Oscar Larghi , licenciado y doctor en Química, y virólogo por vocación. Invitado por el Colegio de Veterinarios de Jujuy para dictar conferencias en la provincia, también opinó que es fundamental informar a la gente sobre esta enfermedad y ponderó el papel de los medios de comunicación.
Larghi sostuvo que uno de los aspectos principales del problema es la difusión de las medidas preventivas, en lo que la prensa tiene una función muy importante informando sobre lo que tiene que hacer la gente para protegerse del virus de la rabia: “llevar a vacunar a los perros, no dejarlos en la calle y sobre todo, evitar el contacto con otros animales enfermos, pero sobre todo no dejarlos en la calle”.
Por otro lado, estimó que “no está bien definido cuánto influye la castración en el problema de la rabia; a más, ese perro puede salir y en la situación epidemiológica que tiene hoy en día Jujuy puede contraer la rabia, y traer el virus a la casa y poner en peligro a los niños que juegan con él, los mayores que lo alimentan, los vecinos que visitan la casa y si sale una vez contraída la rabia, también a los vecinos que no lleguen a la casa donde está”, advirtió.
Sobre el caso del niño Gabriel Isaías Gareca, muerto por rabia, observó que “hay varias cosas que se acumularon; primero, al perro que mordió lo mataron y lo enterraron, mal hecho, porque debió haber sido conservado y mandado a observación. Después, fue el hecho de que se llevó o no se llevó, que aconsejaron, que no aconsejaron vacunar, todo eso llevó a que el niño terminara con rabia. Ahora, responsabilidades hay un montón compartidas”, explicó.
Para Larghi, la vacunación “no es una cosa que empiece el primero de enero y termina el 31 de diciembre; la vacunación se tiene que hacer anualmente y en un plazo muy corto. En Buenos Aires, por ejemplo, que está controlada la cosa, se vacuna de septiembre a diciembre y punto. Ochenta mil perros vacunados durante todo el período del año no sirve porque en el ínterin hay dos períodos de celos donde nacen nuevos perros”, señaló.
Añadió que los perros “tienen que estar inmunizados a partir de los seis meses de edad y en los programas de control, no hay que esperar que tenga un año ni cosa por el estilo; se vacuna todo y al cumplir el año volver a vacunar”.
“En situaciones calientes como las que están pasando en Jujuy, no habría que esperar el año de edad, sea cual sea la edad vacunarlo y al cumplir el año, repetir y después cada año”, insistió.
Sobre el sacrificio de animales recogidos en la calle y alojados en las canileras, Larghi se preguntó: “¿qué se puede hacer si no?, ¿seguir alimentándolos? Si alguien toma la responsabilidad de mantenerlos en las condiciones en que deben mantenerse, se los puede entregar a quien quiera voluntariamente llevárselos, pero hay que estar completamente seguro que ese perro que ha sido observado el período que corresponde y no ha tenido síntomas de rabia, está en buen estado de salud y el nuevo dueño tiene que mantenerlo en esas condiciones”.
Respecto a las agresiones a los empleados municipales que ejecutan la captura de animales en la vía pública, el especialista reflexionó que “el ser humano tiene sus cosas inexplicables; usted me habla de pedreas; en Buenos Aires o en el Gran Buenos Aires, en la época en que había 5000 casos de rabia por año, en un año más que en toda América Latina junta, las perreras no solo eran apedreadas, eran baleadas. Y eso se evita dándole a la población en general la información de lo que tiene que hacer para que ellos comprendan que si la perrera está tomando una acción es porque es necesaria es acción; si los vacunadores están vacunando es porque es necesaria esa acción”.
“Es muy difícil pero la misión de educación para la salud que tienen los comunicadores es la primera línea de trabajo”, definió para indicar que para la prevención de la enfermedad “se necesita de los sanitaristas, de médicos veterinarios, de médicos humanos pero también de la información general y sobre todo los educadores también tienen que estar”.
Respecto a las medidas que se deben tomar luego de una mordedura, Larghi indicó que lo primero que se debe hacer es lavarse la herida con mucha agua y con mucho jabón y no con alcohol 96 grados “porque coagula proteína y deja adentro el virus sobre el que no actúa. El jabón -explicó- va directamente a una membrana que tiene el virus a su alrededor que está formado por lípidos y el jabón disuelve las grasas e inactiva el virus”.
El especialista también destacó la importancia de observar al animal que ha mordido “para ver si desarrolla los síntomas de rabia y eso puede indicar si se debe seguir vacunando o parar de vacunar si en el término de diez días no desarrolla síntomas”.
Precisó además que los tiempos de incubación son distintos de persona a otra “no solamente por el caso individual del ser humano sino por el lugar donde ha sido la exposición, por la cantidad de virus en la saliva que tenía el perro cuando mordió, todos esos factores que pueden hacer que el periodo de incubación pueda ser de un mes o dos, hasta -como lo ha descrito la literatura científica- tres o cuatros años de personas que tuvieron un contacto y a los cuatros años se murieron de rabia y vivieron encerradas en un convento, no tuvieron ninguna oportunidad de tener otra exposición y sin embargo, se murieron”.
Fuente: www.ellibertario.com
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