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domingo 17 de Junio de 2007
DIFICIL PERITAJE
La investigación por el presunto uso de perros como alimento para las fieras de los hermanos Servián se estancó en el análisis de excrementos de un tigre.
La causa por el presunto uso de perros como alimento para los animales del circo Hermanos Servián pareciera haberse trabado en el peritaje de los excrementos de un tigre de Bengala, según se admitió desde Fiscalía.
El caso fue presentado a mediados de abril último, cuando un productor agropecuario, Nicolás Yalet, denunció haber visto cómo un Jeep con una jaula llena de perros entraba a ese circo, entonces instalado sobre Cabrera al 4.100, y luego salía vacío.
La justicia intervino a los pocos días: allanó el lugar y se llevó restos de materia fecal de uno de los tigres.
Sin embargo, el laboratorio pericial de La Plata negó estar en condiciones de analizar las muestras, así que la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 4 ahora piensa en pagar un estudio privado, según se dijo en Fiscalía.
Cómo y por qué
Tres días antes de que el circo se fuera de la ciudad, la justicia allanó las instalaciones y, además de los restos de materia fecal, secuestró documentación sobre compra de alimentos para los animales y controles sanitarios y veterinarios.
La intención, se explicó en ese momento, era determinar si en los excrementos del tigre había restos de carne o sangre de perro.
Poco después, declaró un empleado de Yalet, quien ratificó la denuncia de su jefe.
"De una quinta cercana, se asomó un Jeep negro con las luces encendidas. Llevaba un carro tipo jaula con unos 30 perros. Se los sentía ladrar y parecían callejeros. Circuló por la calle lateral del --mercado mayorista-- Makro e ingresó por donde los dos hombres habían estado. Se escuchó griterío de perros y el patrón --Yalet-- enseguida llamó a Defensa Civil. A los 20 minutos, el Jeep volvió a salir vacío", figuran sus declaraciones, en la causa que lleva la UFI Nº 4.
La defensa
La defensa pública de la acusación la hizo Fernando Belzagui, vocero del circo, quien se presentó en este diario para exhibir facturas de compra de quijada y menudos de pollo y otros alimentos para los casi 20 leones y tigres que se presentan en la función.
Entonces, consideró que lo que en realidad Yalet había visto era el Jeep de un cuidador y paseador de perros que vive a metros de donde se había instalado el circo.
"Según nuestro veterinario local --Alberto Tellarini--, un león come hasta 40 kilos de carne por día. Tenemos 19 tigres y leones. ¿Qué cantidad de perros necesitaríamos para alimentarlos? ¿Y cómo habría que matarlos? Los leones comen carne, pero no viva. Además, ellos no pueden matar a los perros, porque no tienen instinto de caza; son criados en cautiverio", sostuvo Belzagui, a fines de abril último.
Fuente: www.lanueva.com.a
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