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16. 10.07
Foto: Son blancos, rubios, rubios con máscara negra, negro y fuego, tricolor. Foto: FAMILIA
No cabe duda de que todos los galgos se han originado de un mismo perro, evolucionando según la región donde se producían. Entre las razas de perros consideradas galgos está: el afgano, el galgo español, el galgo italiano, el greyhound, el wolfhoud escocés, el saluki (galgo persa), el lebrel húngaro, el deerhoud escocés, el sloughi (galgo árabe, el whippet y el borzoi.
‘Lebrel en pijama’, nombre que se le ha dado por la extraordinaria riqueza sedosa de su manto que l precisa ser cepillado con frecuencia.
Tamaño. El valiente, indomable y muy inteligente lebrel de Afganistán macho tiene e 68,58 a 73,66 cm de alzada, la hembra alcanza unos centímetros menos.
Se caracterizan por tener el cuerpo largo y esbelto. La cabeza es relativamente pequeña. Los ojos son grandes y el hocico es alargado. El cuello es largo y delgado. Las patas son finas, fuertes y largas. La cola también es larga.
El galgo afgano
FAMILIA tuvo la oportunidad de conversar con la dueña de una familia de galgos afganos, se trata de Yamile de Haro, quien se refirió a los detalles específicos de estos bellos animales.
Originario del Sinaí, ha permanecido puro durante siglos, habiéndose prohibido su exportación, por lo que no llegó a Europa sino hasta principios del siglo XX, cuando lo trajeron de contrabando. El pueblo afgano guardaba celosamente esta raza, a la que consideraba como uno de sus tesoros nacionales. Había grandes dificultades para adquirir ejemplares y, las pocas personas que conseguían persuadirlos para que entreguen a alguno de estos perros, se encontraban con un gran obstáculo: las rigurosas reglas contra la exportación, puesto que se consideraba que todos los galgos afganos pertenecían al monarca. Según una leyenda local, proviene e los tiempos del Arca de Noé, cuando el patriarca optó por elegir a la raza del pastor afgano para preservar en un nuevo mundo surgido del desastre a los galgos. Por eso se califica su origen en un incierto segundo o tercer milenio antes de Cristo. En lo que sí existe certeza es en que en el mundo de los galgos, el pastor afgano ocupa un lugar prominente, tanto que su presencia ha pasado de considerarse atípica en España hace dos décadas, a ser totalmente normal.
El terreno montañoso de Afganistán, con continuos cambios bruscos climáticos ha dado al galgo afgano la particularidad que lo distingue de los demás galgos: la articulación en la cadera con el eje de rotación para poder volver sobre sus cuartos traseros con rapidez y gran agilidad, ambas cosas necesarias para seguir a sus presas. El afgano es un galgo corredor, cazador valiente que parece desconocer el miedo. Posee aptitudes innatas de pastor, soporta bien el calor y resiste con dignidad el frío y la lluvia. El cachorro afgano crece lentamente y hay que respetar sus tiempos porque es muy delicado. De adolescente luce feo y desgarbado debido a la muda del pelo, pero luego se convierte en un ejemplar muy hermoso.
Fuente: www.elcomercio.com
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