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02.02.08
Ramón BARRERAS FERRÁN / Foto: Del autor
Ejemplares de esa raza canina, originaria al parecer de China, con apariencia de león y modales de rey, son cada vez más frecuentes en calles, parques y viviendas cubanas
Un bello ejemplar de esa raza en el portal de una vivienda en la ciudad de CienfuegosSólo los había visto en las películas, tirando de los trineos en las zonas nevadas muy próximas a los polos de la Tierra, o en exposiciones caninas…, siempre con la prestancia que les caracteriza. Pero desde hace unos años los perros de la raza Chow-Chow (le decimos más fácilmente Chau-Chau) llegaron a Cuba, a pesar del riguroso calor del trópico, y se han aclimatado de manera asombrosa, aunque por supuesto, nadie les ha preguntado si se sienten bien, y si alguien lo hizo y el animal comprendió, con seguridad le respondió con algunos ladridos de protesta.
Cada vez se hace más cotidiano encontrarlos como mascota en las viviendas o paseando por el Prado de Cienfuegos, los parques o simplemente, las muchas aceras de la ciudad, para citar sólo la localidad donde resido, pues también pueden encontrarse en cualquier lugar del país.
Ciertamente, los ejemplares de Chow-Chow son impresionantes por su extraordinaria belleza, pelaje, elegancia, fortaleza…, aunque algunos criadores aseguran que son muy proclives a las enfermedades, sobre todo respiratorias (¡Claro…, debido al calor!), pero que reaccionan rápidamente de manera favorable al aplicarle los medicamentos indicados por los veterinarios.
Conozco un caso singular. A mi amigo Ángel Luis Garrido, chofer de la Empresa de Astilleros del Sur (ASTISUR), un familiar le llevó a su casa un perro de esa raza casi muriendo. El animal apenas podía mantenerse en pie. Lo acogieron en el hogar de la familia, buscaron al veterinario, consiguieron las medicinas y comenzaron a aplicarle el tratamiento. Hoy el Chau-Chau de color negro intenso es un perrazo de una fortaleza extraordinaria.
Según los especialistas, esa raza es una de las más destacables de todas. El Chow-Chow es una criatura asombrosa, con su apariencia de león y sus modales de rey. Semeja un cruzamiento entre oso y león.
Sus orígenes son desconocidos y están perdidos en la historia de la China antigua. Es posible reconocerlos en vasijas de barro y esculturas de la dinastía Han (206 A.C. al 22 D.C.). Incluso, se han encontrado otros elementos que indican que esta es una raza aún más antigua, quizás proveniente en un principio de zonas heladas del Círculo Polar Ártico, de donde migró a través de Mongolia, Siberia y la propia China.
Hay quienes afirman que el Chow-Chow es el ancestro original del Samoyedo, del Elkhound noruego, del Pomerania, y del Keeshond. En épocas más recientes, durante la dinastía T'ang (s.VII D.C.), existió un monarca de quien se dice tuvo a 2 500 de estos perros para acompañar a sus 10 000 cazadores. Ha sido admirado por emperadores y miembros de la realeza occidental, utilizado por los chinos como alimento y abrigo, y estrella de cine durante los años 20.
El color azul o negro de su lengua, y cómo lo obtuvo, es un completo misterio aún. Una vieja fábula narra que cuando Dios estaba pintando el cielo de azul, derramó unas gotas mientras trabajaba. El Chow Chow lo siguió, lamiéndolas, y a partir de ese día, ha tenido de ese color la lengua.
Hizo su aparición en Norteamérica a través de Inglaterra, donde había sido llevado desde la China a fines de 1700. Los marineros que regresaban del Este los llevaban consigo en sus buques mercantes. Chow chow era un término aplicado a la gran cantidad de artículos que estos barcos transportaban. A modo de sobrenombre, el término fue adoptado para llamar a estos perros.
Un admirador notable de ellos fue Sigmund Freud.
Su personalidad es muy distinta de la de las otras razas. La tienen más parecida a la de los gatos: parcos, reservados con el afecto, independientes, dignos, y tercos. Su suave pelo es una tentación para acariciar, pero no suelen sentir agrado por niños molestos o extraños. Es muy inteligente. Sin embargo, no es muy dado a complacer a su amo como la mayoría de las otras razas. Su prioridad es estar a gusto consigo mismo. No toleran el castigo físico. El golpearlos puede dar como resultado un perro vicioso. Él siempre espera ser tratado con dignidad y con respeto, y lo devolverá con fidelidad absoluta si siente que el cuidador se lo merece.
El temperamento del Chow-Chow es a veces incomprendido por las personas que no entienden la naturaleza única de la raza. Son naturalmente desconfiados de los extraños. Se toman a la casa y a la familia muy en serio y con responsabilidad, tanto para proteger como para amar. En su propio territorio y en ausencia de su amo, resulta muy fiero. Rara vez dejará que un infrecuente pase sin enfrentarlo.
Por ser terco y de carácter fuerte, necesitan un amo igualmente terco y de carácter fuerte. Los perros de esta raza pueden fácilmente convertirse en amos si se lo permiten.
El Chow-Chow es poco resistente a las altas temperaturas, especialmente si lo dejan en un lugar caliente y sin ventilación, o al sol (en un automóvil, por ejemplo). Le molesta particularmente la humedad muy alta, especialmente si el termómetro supera los 27º C.
Casi todos los ejemplares que he visto en Cienfuegos y en otros sitios del país están muy bien cuidados y protegidos.
Los cachorros valen bastante caro. No obstante, la cantidad de perros de esa raza aumenta vertiginosamente.
Bienvenido pues, los Chow-Chow al clima tropical y húmedo de Cuba, donde, precisamente, nunca ha nevado.
Fuente: www.5septiembre.cu
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Chow Chow tropicalizado?
Escrito por: Rodolfo (Invitado) on 12-02-2008 16:07