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sábado, 9 de junio de 2007
Adela DÁvila Estelritz / Primera Hora
Diariamente, cientos de perros son abandonados en nuestras calles y campos por sus amos (¿les suena familiar lo de “Se llevaron el perro para una ‘finca’”?). Los más afortunados, por así decirlo, son entregados a refugios y albergues donde, tal vez, encuentren quien los adopte.
Lamentablemente, casi siempre, los humanos culpan a sus mascotas por
las razones para abandono. “Es que se orinaba dondequiera”, dicen unos.
“Se pasaba haciéndome hoyos en el patio”, se quejan otros. Y otros,
aun, puede que argumenten: “Es que ladraba demasiado”.
Pero, en tiempos recientes -y gracias a varios estudiosos del
comportamiento canino-, hemos aprendido que, en el 80% de los casos, la
culpa del mal comportamiento de las mascotas radica en los humanos.
Expertos
como los internacionalmente famosos rehabilitadores de mascotas César
Millán, Victoria Stilwell y los monjes del monasterio de New Skete, en
Nueva York, han demostrado que, invariablemente, el comportamiento
indeseable en los perros es el resultado del entrenamiento indeseable
por parte de los humanos.
Triste prueba de ello es el más
reciente caso de un perro pit bull, cuya dueña lo mantenía ilegalmente
y sin registrar. El animal hirió a una niña y, aunque aún se especula
sobre las circunstancias exactas de lo sucedido, parece ser que la
falta de previsión y supervisión humana tuvieron mucho que ver con lo
ocurrido.
Rehabilitador de mascotas
Por
fortuna, la rehabilitación de perros antes considerados “incorregibles”
está ahora a nuestro alcance gracias a la visión y al empeño de Arturo
González. Este joven -nacido en Costa Rica, pero criado toda su vida en
Puerto Rico- siempre ha sido un ávido amante de los animales y de los
perros, en particular.
Arturo ha tenido desde Chihuahuas hasta
Doberman Pinschers, pasando por Presa Canarios, porque los perros han
sido siempre su pasión. Es por ello que él sabe de sobra que, no empece
a las tendencias genéticas de cada raza, la autoridad del amo es la
que, a fin de cuentas, determinará el comportamiento del animal.
De modo que, para ayudar a nuestros lectores a corregir y prevenir
problemas con sus mascotas, A tu manera entrevistó a este experto
-quien está diplomado de la famosa Triple Crown Academy, en Texas-
acerca de cómo lograr que nuestros perros sean “ciudadanos modelo’’
bien comportados.
Bien preparados
A tu manera - ¿Cómo es que te forjas como un rehabilitador de mascotas?
Arturo González - “Luego de certificarme como groomer en la escuela
Renee and Lilos School for Dog Groomers, en Miami, Florida, y dedicarme
a ello durante cuatro años, conocí de Triple Crown Academy. Entonces,
me fui a estudiar con ellos y me gradué como entrenador profesional con
especialidad en behavior (comportamiento). Esta escuela está ranqueada
como la número uno (en EE.UU.) en esa disciplina.
El curso duró
tres meses y lo más importante que aprendí es que en el entrenamiento
del perro, lo crucial es aprender a usar la psicología de la sociedad
canina. En otras palabras, no tratar a los perros como personas, sino
desde la perspectiva de su especie”.
ATM - Sabemos que tomaste un seminario con César Millán. ¿Cómo fue eso?
A.
G. - “Con él aprendí a usar el lenguaje corporal (body language) del
perro, aprendí a conocer la psicología canina, que es muy distinta de
la de los humanos. Como el propio Millán dice, las personas humanizan
tanto a los perros, que llega el momento en que la mascota es la líder
del humano, en vez del humano ser el líder del animal. De ahí es que
surgen los problemas más graves de comportamiento”.
¡A resolver problemas!
ATM - En tu experiencia, ¿cuáles son los problemas más comunes que la
gente enfrenta con el manejo y el comportamiento de los animales?
A.
G. - “Mira, son varios y todos se pueden resolver con medidas
preventivas. Pero si el problema ya existe, un buen rehabilitador de
animales puede eliminarlos.
Las principales quejas son que los perros:
a. “No aprenden” a hacer sus necesidades fuera de la casa;
b. Muerden y mastican zapatos, ropa, muebles, libros, etc.;
c. No obedecen cuando se les llama o cuando se les dice que se estén quietos;
d. Ladran demasiado o constantemente;
e. Reaccionan con ladridos, brincos e inquietud a sonidos fuertes (motoras, bocinas, deambulantes con carritos);
f. Les brincan encima a las personas o juegan bruscamente con adultos y niños;
g. Cuando se los mantiene en el patio, se ponen a escarbar y/o a comerse las matas;
h. Les ladran a otras mascotas o se ponen violentos cuando se les acercan otros animales;
i.
Son muy posesivos con sus cosas (juguetes, platos de comida, etc.) y si
tratan de quitárselos, gruñen, ladran y/o tiran a morder.
También he encontrado que la gente no sabe cómo introducir una mascota nueva en la casa, cuando ya existe una (o varias).
Pero todo tiene su psicología, psicología canina”.
ATM - A tu entender, ¿cuáles son los errores principales que la gente
comete con sus perros? Por lo que nosotros sabemos, tanto César Millán
como Victoria Stilwell y los monjes de New Skete están completamente en
contra de las siguientes prácticas “disciplinarias”:
a.
Cuando los perros hacen “sus cosas” donde no deben, les gritan y los
golpean con periódicos o con otras cosas. También, les estrujan los
hocicos en donde hicieron sus necesidades. Pretenden que los perros
aprendan por sí solos.
b. Cuando el perro no hace lo que ellos quieren, los consideran brutos o incorregibles.
c. Les gritan o los golpean para que “se callen” cuando ladran demasiado o ladran por cualquier cosa.
d. Los mantienen amarrados todo el tiempo.
e.
No los sacan a pasear (no les dan suficiente ejercicio) Piensan que con
sólo sacarlos a que hagan sus cosas o que corran solos en su patio ya
basta.
f. No les estimulan su intelecto animal, no aprovechan sus destrezas innatas.
g. No los castran ni los esterilizan.
Luego de concurrir con nosotros en que todos los anteriores son métodos de corrección equivocados, el experto comentó:
A. G. - “Es crucial que la persona conozca la raza (o mezcla de razas) del perro que va a comprar o a adoptar.
La
mayoría adquiere un perro porque es ‘bonito’, no por las
características de su temperamento”, que está influenciado, en gran
medida, por las tendencias de las diversas razas.
“Debo aclarar
que, aunque gritarle a una mascota es malo, los comandos siempre deben
decirse en un tono más alto de lo normal.
El amo debe tomar las
cosas con calma y afrontar los problemas de disciplina tranquilo y
relajado. Porque, por ejemplo, si tuvo un día fatal y está tenso, y
quiere salir a caminar con su perro, le transmitirá a éste su propio
ánimo negativo. Entonces, el perro reaccionará de forma igualmente
negativa y el amo terminará frustrado e insultando o maltratando al
animal.
Otra cosa sumamente vital es que a las mascotas hay que
ejercitarlas. Los perros se domesticaron para ejercer diferentes tipos
de trabajos, haciendo el mejor uso de sus instintos. Y eso implica que
tienen que ejercitarse. Nosotros, con nuestros hábitos sedentarios,
pensamos, por ejemplo, que un Chihuahua de ocho libras no necesita
salir a pasear. Pero si no lo ejercitamos, el animal se vuelve ocioso y
después terminamos preguntándonos por qué el perro mastica las plantas,
escarba en la tierra o se orina en los muebles”.
Un método diferente
ATM - ¿Por qué tus servicios son tan diferentes de los de un entrenador convencional?
A. G. - “Mira, en Puerto Rico hay muchos entrenadores con estudios,
pero la mayoría hace más o menos lo mismo: entrenamiento básico. Yo
también lo hago, pero la diferencia mía es que yo ‘entro’, por así
decirlo, en el territorio del perro. Le quito el mal comportamiento,
pero también corrijo al dueño porque, aunque no lo creas, un 80% de los
perros con mal comportamiento se debe a los dueños por sus
inseguridades y sus miedos, y por querer malcriar al perro. Al
rehabilitar a la mascota, yo les doy a los amos un entendimiento
psicológico de lo que deben ser el comportamiento y el manejo del
animal”.
ATM - ¿Qué puede esperar una persona al utilizar tus servicios?
A.
G. - “Que además de aprender a educar su perro con entrenamiento
básico, también aprenderá a lidiar con muchos problemas de
comportamiento -mental y físico- de su mascota y logrará una mejor
comunicación entre perro y amo”.
ATM - Entonces, ¿en qué, exactamente, consisten tus servicios?
A.
G. - “Yo voy a las residencias de las personas y corrijo los problemas
de ambos, perro y dueño, en su territorio, en su casa, en el barrio por
donde paseen, etc.
Enseñar al animal a hacer sus necesidades
donde al amo más le convenga, por ejemplo, es bien diferente en cada
caso porque las rutinas de todos no son iguales. Por eso debe hacerse
en el territorio del animal.
Mi misión es ayudar a que más
personas quieran más a sus perros, sobre todo, cuando ven el progreso
de su animal, todo lo que corrige y todo lo que aprende.
ATM - ¿Cuáles son tus tarifas?
A. G. - “Mi tarifa es de $50 por clase y cada clase dura
aproximadamente una hora, una vez por semana. Pero, tengo que enfatizar
que es imprescindible que el amo practique y refuerce todo lo que su
perro y él hayan aprendido. Recuerda, los perros no son robots”.
Fuente: nuevo.primerahora.com
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