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10.08.08
POR XURXO FERNÁNDEZ
Soy de los que mantienen que, por término medio, el nivel ético del perro es infinitamente superior al del hombre. Usando ese mismo baremo, he llegado hace mucho tiempo a la conclusión de que el género canino es notablemente superior al humano. Por muchas razones: su cariño no se compra ni se vende, como en la letra de la famosa copla. O sí: los restos de un asado pueden hacer mayores milagros que el catálogo completo de técnicas de persuasión del Mossad.
Su fidelidad es absoluta. Excepto, naturalmente, por la posibilidad de la cercanía de una elegante westi que yo me sé (esto lo digo pensando, fundamentalmente, en mi querido amigo Deacon, integrante de ese clan escocés tan simpático). Que, aunque valore notablemente su capacidad de concentración, no dejo de asombrarme ante lo mucho que le puede la fuerza de los aromas. Pero, sobre todo, admiro su valentía, su resolución, su terrible temeridad, enfrentándose a colegas que lo quintuplican en peso. No sé si para defender al personal o por ejercer de provocador nato, cosa que parece irle en la sangre.
Los perros son elegantes, muy guapos. Tienen un estilo muy marcado. Suelen asombrar por cualidades poco frecuentes en el humano: la ternura, la emoción, la capacidad de aventura. Son fotogénicos, la cámara los quiere. El imaginario común, también. Por eso ha habido tantas estrellas.
- RIN TIN TIN. El perro más popular de toda una época. Los fanes de la serie o se alistaban en West Point o montaban una comuna jipi en San Francisco.
- PLUTO. Un perfecto pringado, objeto de todo tipo de bromas. Las más sangrantes, las de su colega el bulldog Butch. Nacido para sufrir.
- REX. Ser investigador a cuatro patas tiene que ser lo más emocionante y divertido del mundo. Posee el método deductivo de Sherlock Holmes y alguna de sus manías, como la eterna misoginia.
- MISTER BONES. Mi héroe indiscutible. El perrito de Tombuctú de Paul Auster es, sin lugar a dudas, el ser más íntegro y coherente del Universo. Estoy pidiendo a gritos su biopic.
- MILÚ. El del reportero Tintín. Un blando ocurrente.
- PANCHO. El de la lotería. Todo un hallazgo mediático.
- BANQUO. El de Glenn Gould. Era el único destinatario de las postales del pianista, cuando éste viajaba a Estados Unidos o a Europa para dar conciertos.
- EL DE XAUDARÓ. No se le conoce nombre, y era omnipresente en Blanco y Negro, a principios del XX. Magnífico.
- EL DE BASKERVILLE. Uno de terror tenía que salir. Brillaba en la noche. Metía miedo.
- SNOOPY. Un filósofo. A reivindicar ahora y siempre.
- PATÁN. El de la risa asmática. Un cachondo... (Continuará)
Fuente: www.elcorreogallego.es
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