Visitas : 344  |
Favoritos : 1 |
06.01.08
A la hora de emprender el viaje con animales hay que tener los papeles en regla y trasladarlos con mucha seguridad. Los veterinarios recomiendan extremar los cuidados, y hasta sugieren darles un tranquilizante. Qué problemas puede acarrear el verano para los canes.
Cuando llegan las vacaciones hay una larga lista de temas por resolver antes de salir de casa. Uno de ellos es qué hacer con la mascota. Los que planean incluirla en el viaje tendrán, en principio, que confirmar si es aceptada en el lugar de alojamiento. Aquellos que no, deberán buscar ayuda en algún familiar para que las alimente o en veterinaria dedicada al hospedaje de perros y gatos.
“No es sencillo llevar a una mascota de vacaciones. Es aconsejable darle un sedante ya que los animales sufren cinetosis (mareos, vómitos, aumento de la salivación)”, explicó a Hoy el veterinario Javier Masterri. Y agregó: “Durante el viaje conviene que tenga buena ventilación, que no estén expuestos al sol y, a los perros, sacarlos a pasear en las paradas”. Los veterinarios sugieren un ayuno de 12 horas antes del viaje pero no suspender la ingestión de líquidos.
Hay requisitos fundamentales que se repiten tanto en humanos como en animales. Cuando una mascota sale de viaje es indispensable llevar su documentación y certificado de salud. La vacuna contra la rabia es el documento primordial y único que nuestro perro debe tener al viajar por las fronteras del país.
Si se trata de viajes al exterior, los requisitos de documentación son mucho más exigentes, ya que para obtener un certificado que habilite a la mascota a salir del país es necesario concurrir al lazareto del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
“Es recomendable -cuando se viaja a la costa atlántica o al interior del país- que los animales viajen siempre en el asiento de atrás y atados. Nadie está exento de una frenada brusca, un imprevisto y aun las mascotas más acostumbradas pueden alterarse frente a algo inesperado”, explicó el veterinario Juan Carlos Irusta.
Existen varias maneras de transportar las mascotas. Antiguamente se utilizaban cajas de madera que contaban con rendijas para respirar. Hoy existen jaulas de material llamadas transportadoras, que garantizan el bienestar del animal. Las mismas pueden poseer rueditas, para así facilitar la movilidad; tienen buen cierre y se adaptan al tamaño de la mascota. El precio de una transportadora para un animal pequeño oscila entre los 70 y 100 pesos, y 150 y 500 en adelante para medianos y grandes.
Otro punto es verificar la facilidad para comprar en la zona de veraneo el alimento que habitualmente consume, o llevar la cantidad que se va a usar. Los cambios bruscos en la alimentación pueden ocasionar problemas de salud.
Como la pérdida de animales es habitual durante las vacaciones, los especialistas aconsejan ponerle una placa de identificación al animal con un número de teléfono y llevar una foto de la mascota por si hay que buscarla.
De todas formas, aseguran que lo mejor es dejar a la mascota donde vive ya que las vacaciones son un fuerte cambio de hábitat y rutina. Para eso, en el caso de los perros, se necesita que una persona los alimente y los saque de paseo. Si se trata de un gato, que alguien lo visite cada dos días, para darle de comer y cambiar las piedritas sanitarias.
Playa y estrés
Playa, arena, días de descanso. Toda la familia a la espera del verano para disfrutar las ansiadas vacaciones. Pero no para todos los integrantes. Las mascotas, sobre todo los perros, tienden a sufrir de estrés en esta época del año. Sí, ellos se estresan también. Claro que en la actualidad, dentro del mundo de los amantes de los canes, hay un universo de oportunidades y cada día surge una nueva oferta para complacer a las mascotas.
Desde las guarderías hasta sesiones de yoga y psicología canina. Ellos tienen sus gastos en el verano, sobre todo si te tiene en cuenta el amplio abanico de servicios que hacen a la estética y mejor calidad de vida de los perros, como si se tratase de cualquier miembro de la familia.
En Argentina hay 8,5 millones de perros y 3 millones de gatos, de los cuales casi el 40 por ciento de perros y el 30 por ciento de los felinos vive en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Casi la mitad de los platenses que viven en casco urbano tiene un perro como mascota.
Además de alejarse de la “familia”, hay otros factores que predisponen a un perro a estresarse: el calor, el sacarlo de la casa o dejarlo encerrado. Justamente para revertir ese síndrome -no sólo propio de los humanos- es que las mascotas cuentan con guarderías donde la psicología del animal es una condición.
“En una situación de estrés es frecuente que el animal no quiera comer, esté tirado en un rincón, sin ganas de jugar”, explicó el veterinario Darío Marín. Y añadió: “La idea es que puedan sentirse libres y se adapten al ambiente. Por eso, siempre recomendamos que se los lleve a la guardería dos o tres veces antes de irse de vacaciones para que se sienten en su casa”.
Por otro lado, otros dueños de mascotas realizan consultas para practicar secciones de psicología donde un etólogo va a domicilio, estudia el comportamiento de sus pacientes y hace su diagnóstico. Las patologías más comunes son el estrés, ansiedad, aburrimiento o falta de adaptación al hábitat, las cuales suelen afectar la psiquis y el comportamiento del animal.
Fuente: www.diariohoy.net
|