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Martes | 17.07.2007
Por: Maite Gutiérrez / Barcelona-España
MCT Direct
En el terreno de los jóvenes, la Fundación Autisme Mas Casadevall, en Seriny. (Girona), trabaja con animales desde hace más de una década para mejorar los déficits de interacción social y simbolismo que padecen sus residentes.
Su responsable, Pep Mendoza, explica que ya hacían terapia sin ser conscientes de ello. “Ante los resultados que obteníamos con los animales pensamos en reflexionar sobre las causas y organizar programas individuales para los pacientes que lo requiriesen”, dice Mendoza.
Beneficios
Este terapeuta asegura que los perros hacen de intermediarios en las relaciones afectivas. “Hay chicos que no quieren que les toquen, en cambio con los perros no tienen ese problema y a través del contacto con ellos se abren a las demás personas, se va despacio, pero se consigue una mejoría”, cuenta.
Las razones del éxito de la terapia con perros con chicos autistas está en el establecimiento de una relación primaria y auténtica.
“El perro no les juzga, es siempre fiel y no tienen la obligación de hacerles caso cada vez que les ven, como sí ocurre con las personas”, sigue Mendoza.
Carencias
Para continuar la implantación de la terapia asistida por animales (TAA), Fernández Reche apunta que una de las principales carencias que se deberían solucionar está en la elección del profesional adecuado para cada proyecto. “Se tendría que decidir si se necesitan psicólogos, fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales”, afirma.
Y tener en cuenta que el perro no es una medicina en sí misma, “sino un ser vivo que complementa un tratamiento más amplio”, dice Fatjó.
En el futuro, pronostica Reche, la ayuda de los perros podría ampliarse a la detección de enfermedades a través del olfato, un campo en el que trabajan en Estados Unidos y el Reino Unido.
Unidos desde hace 15 mil años
El perro y el ser humano quedaron unidos hace más de 15 mil años y la relación que se ha establecido entre ambos es para algunos la mejor prueba de la atracción natural que siente la mayoría de las personas por los seres vivos (biofilia).
Fue el primer animal de compañía y una especie inventada, sin ser consciente de ello, por el hombre. “En realidad el perro es un lobo domesticado y como especie sólo se puede entender junto al ser humano”, recuerda Jaume Fatjó.
A partir del momento en el que el lobo dejó de ser salvaje y nació el perro, este animal ha desempeñado diferentes funciones junto al hombre. Primero fue un ayudante en la caza, en el cuidado de rebaños y guardián del hogar.
Más tarde comenzó su trabajo como detector de explosivos y droga y de lazarillo de ciegos. La ayuda del perro no acaba ahí y ahora se introduce en el campo de la medicina terapéutica.
Todo eso sin pedir nada a cambio. El perro está hecho para vivir con las personas siempre que se respeten sus necesidades y mantiene el comportamiento que tendría con los de su especie.
Los ámbitos de aplicación
Centros geriátricos:
Mitiga la sensación de soledad, ya que las mascotas proporcionan compañía y afecto, además de fomentar las relaciones sociales.
Se ha demostrado que las visitas de familiares aumentan cuando se tiene un perro -o también otra mascota, como un gato- y facilita el establecimiento de lazos de amistad con otros dueños de perros.
Favorece el ejercicio físico, ya que el anciano está obligado a sacar al perro, a pasear, juega con él, lo cuida. Como siente que es responsable de un ser vivo que depende de él, sube la autoestima, disminuye la probabilidad de sufrir una depresión, la ansiedad y en algunos casos incluso se precisa menos medicación. Relaja y, además, acariciarlos reduce la presión arterial.
![]() Salud mental:
Foto: MCT Direct
Se ha aplicado en programas para niños y chicos autistas, hiperactivos, disminuidos psíquicos y otros problemas mentales, así como en casos de enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer.
Los principales resultados que se observan son la mejor relación con el médico o terapeuta, fijar la atención en un ser vivo o en una tarea, aumento de la autoestima y la alegría.
En determinados casos, el paciente ha dejado de autolesionarse gracias a esta terapia. A través del cuidado del animal se trabajan habilidades manuales y cognitivas, como recordar símbolos, órdenes, y se consigue una mayor disciplina. Es una manera de abrirse a las otras personas, de ganar confianza y de hacer ejercicio físico pausado.
- Centros penitenciarios:
Ayuda a soportar el internamiento, ya que se establece un lazo afectivo con el animal. Se está aplicando sobre todo en presos con trastornos de personalidad, problemas de adaptación o con muchas sanciones y con un coeficiente intelectual bajo. De esta manera, algunos de los internos que siguen estos programas mejoran su conducta, su higiene personal y en general reciben menos sanciones. En el caso de los jóvenes -centros correccionales-, aprenden a valorar la vida en su justa medida, así como a respetar a los seres vivos. También se están iniciando programas en hospitales psiquiátricos de centros penitenciarios.
Fuente: www.prensa.com
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