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23.06.08
La Expo puede estar segura. Para ella trabajan vigilantes incansables con sentidos súper desarrollados, capaces de captar elementos sospechosos a cientos de metros de distancia. No hablamos de Robocop, sino de la tropa de perros policía, cuya actividad es constante dentro y fuera del recinto.
DAVID NAVARRO. HERALDO.es
"Risco, ¿qué pasa, has olido algo?". El perro se mueve nervioso, pero
solo está intranquilo por la presencia del periodista, que intenta
captar un buen plano y se encuentra con el hocico dentro de la cámara.
Risco es uno de los perros policía encargados de vigilar el recinto de
la Expo. Junto a él, compañeros como Isba, Lazy, Ricky y Nano posan
como buenos profesionales ante la cámara. Solo es un momento de
descanso, cuando termine el "pase de modelos" volverán al trabajo.
"Te puedes separar de la mujer, pero del perro no", bromea uno de los agentes. No le falta razón: los policías especializados en esta unidad trabajan cada día con el mismo can. "La confianza es fundamental y conocer al perro, también. Sería impensable cambiar de compañero". Risco se sienta junto a su "colega", pero mantiene las orejas alerta y el olfato a punto. Nunca descansa.
Los perros policía realizan labores de vigilancia en temas de explosivos y tráfico de drogas. Afortunadamente, no ha habido ninguna alerta en el recinto Expo, aunque uno de los canes, Ricky, descubrió la pasada semana en la estación Intermodal un alijo de cocaína y permitió detener a dos colombianos. "Nunca hay falsas alarmas con estos compañeros -explica otro de los agentes- aunque sí puede darse la circunstancia de que se produzcan 'falsos positivos', en los que efectivamente hay sustancias explosivas, pero pertenecen a un cazador".
La unidad de perros policía trabaja dentro del recinto de Ranillas, en labores de vigilancia y también de seguimiento de itinerarios de jefes de Gobierno o autoridades. Con su ayuda, se asegura que no hay ningún material sospechoso y, en caso de quedarse abandonada una maleta o bolsa, se sabe con seguridad si es un objeto peligroso. En caso contrario, alerta al policía, quien da la alarma.
"Se les coje mucho cariño a estos compañeros -confiesa uno de los funcionarios- y se pasa mal cuando hay que separarse de ellos durante las vacaciones. Por supuesto, están bien cuidados en ese tiempo, pero los hay que no pueden estar mucho tiempo sin ellos e incluso se quedan con ellos en vacaciones. Se convierte en tu mejor amigo".
Fuente: www.heraldo.es
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