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01.04.08
AMY DRISCOLL / The Miami Herald
Foto: LAS CARRERAS de galgos son un entretenimiento particularmente popular en la Florida, donde residen 16 canódromos, casi la mitad de los 39 que hay en todo el país. EMILY HARRIS / The Miami Herald
En su primera visita a la perrera de galgos, el investigador reportó un ''terrible hedor'' a orines, tan intenso que un juez de canódromos tuvo que salir del edificio con mareos. En una segunda visita dos semanas después, no se halló que hubiera mejorado el ''pernicioso'' olor.
El investigador estatal Stephen Toner concluyó que el mal olor, la mugre y las garrapatas en la perrera de Orlando constituían maltrato a los animales. Toner le dijo a una empleada de la perrera que tomaría ''una acción seria'' si no se limpiaba el establecimiento. Pero estaba amenazando sin base.
''Esperemos que la reputación de las leyes de otros estados le hará creer que en realidad podemos hacer algo'', dice Toner en su informe de julio para la Division de Apuestas Parimutuales de Tallahassee, ``porque no tenemos reglas o estatutos que abarquen esa clase de trato hacia los animales, ni existe infracción, y tenemos que confiar simplemente en que el personal del canódromo corrija el problema''.
Hay un proyecto de ley ante la Legislatura para reforzar la regulación de los 16 canódromos de la Florida, casi la mitad de los 39 que hay en el país. Hay uno en Broward y otro en Miami-Dade.
El giro ha tenido problemas, que incluyen darles cocaína a los perros para que corran más rápido y la ejecución de 3,000 galgos viejos, por la que un ex empleado del giro en Pensacola recibió $10 por cabeza.
Pero las reglas estatales de carreras de perros no dan a los reguladores un medio investigativo básico: la capacidad de realizar inspecciones sin previo aviso en todas las perreras donde los canódromos albergan galgos.
Actualmente, los investigadores tienen que pedir permiso antes de ir a investigar las perreras, tanto si están en propiedades del canódromo como si no. Algunas tienen a veces cientos de galgos que se usan en las carreras.
Y, si se halla algo malo, a veces el estado tiene que esperar que las fiscalías locales actúen para poder revocar o suspender licencias o imponer multas.
Los reguladores han propuesto una ley que les daría nuevos poderes para hacer valer un ''trato humanitario'' hacia los animales de carreras. Los reguladores estatales podrían promulgar nuevas pautas para que los investigadores puedan ir a las perreras y examinar las medicinas y la comida de los animales, y fijarse en el trato que reciben. Eso también le permitiría al estado tomar acción administrativa contra los que abusan de animales, en lugar de tener que esperar meses o años por un encausamiento penal.
''No hemos podido actuar en contra de mucha gente bajo el estatuto actual'', dice David Roberts, jefe de La División de Apuestas Parimutuales, que regula hipódromos canódromos, frontones de jai-alai, máquinas tragamonedas y juegos de naipes. ''Eso reforzaría nuestra capacidad de atender a los animales'', dijo. ``La gente buena no quiere que los malos les arruinen su deporte''.
La iniciativa, promovida por la agencia de Roberts, que es parte del Departamento de Regulación Empresarial y Profesional, tiene lugar en un momento de gran importancia para el giro de galgos de la Florida.
Los negocios están decayendo en todo el país, y los dueños de pistas de carreras en la Florida están cabildeando intensamente para que les permitan instalar tragamonedas (también llamadas ''terminales de lotería'') en las pistas de carreras, y para abrir salones de apuestas fuera de las pistas, que incluyan transmisión directa.
Las pistas de Miami-Dade y Broward son las únicas en el estado que actualmente tienen la opción de las máquinas. El canódromo Mardi Gras de Broward abrió su casino de máquinas hace más de un año, y el Flagler Track de Miami-Dade está planeando construir uno.
Pero otras pistas del estado, como el Palm Beach Kennel Club en West Palm Beach, están basando sus esperanzas de expansión en las máquinas, y hay varios proyectos de ley relacionados para la próxima sesión legislativa estatal.
La mayoría de las perreras son limpias y los perros reciben un buen trato, según Steven Kogan, un agente de policía neoyorquino retirado que es jefe de investigaciones de la división de parimutuales.
Isadore Havenick, un vicepresidente de Flagler Dog Track, de Miami-Dade, dice que la imposición de nuevas regulaciones no representaría dificultades para el canódromo suyo. ``Hacemos todo lo que se debe hacer, y vamos a seguir haciéndolo''.
Pero cuando se sospecha algún problema, los investigadores del estado frecuentemente tienen que confiar más en la persuasión y la persistencia que en los estatutos.
''Simplemente queremos que hagan lo que se suponen que hagan. Esa es nuestra actitud, tratar de que cumplan'', dice Kogan. ``La mayoría de los investigadores tiene mascotas, de modo que lo hacen de corazón''.
Las investigaciones abarcan toda una variedad de temas: pulgas, garrapatas, drogas ilegales, insuficiente agua, condiciones de hacinamiento o muerte sospechosa de animales.
En la perrera de Hialeah que comparte el canódromo Flagler de Miami-Dade y el Mardi Gras de Broward, la documentación reciente muestra que los investigadores han atendido una queja de pulgas y dos casos de muerte de perros por insolación, porque un empleado no los pudo atrapar cuando terminaron sus ejercicios.
Las investigaciones determinaron que las muertes fueron accidentales.
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