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02.12.07
Dimensionemos definitivamente el hecho: una pequeña niña ha muerto de una manera atroz. ¿Hemos reflexionando lo suficiente sobre este indignante episodio?
Si verdaderamente tomásemos en serio tan brutal incidente, el horror debería convertirse en un desencadenador incondicional para que todos decidamos de manera inflexible: a la hora de elegir un perro, no más razas que ya han adquirido muy mala fama al respecto.
Me cuentan de rottweilers o dogos que son mansos y cariñosos. ¿Pero quién puede asegurar que no exista en ellos una amenaza latente?
La única certeza es que los ataques de perros de determinadas razas
siguen siendo noticia una y otra vez.
Hágase la siguiente comparación. En el Google colóquese estas dos
palabras: "rottweiler atacó" (entre comillas para que la búsqueda sea
exacta) y habrá más de setecientas páginas con una interminable lista
de links a crónicas terroríficas.
Luego escriba "caniche atacó" (también entre comillas) y el resultado
de la búsqueda será nulo.
Compruébese, de este mismo modo, que los collies tampoco figuran en una
sola noticia. En cambio los dogos se hacen notar.
Quizás, indagando un poco más con este buscador u otro, obtengamos
referencias interesantes que pueden desbaratar estadísticas poco
confiables y ese discurso demasiado generoso a favor de ciertas razas.
El dedo que pulsa el gatillo
Un especialista en la crianza de rottweilers dice: una persona nerviosa
o emocionalmente inestable no puede pretender que su perro sea calmo o
tranquilo. El amo que grita mucho irrita al can, le crea miedo y
dificulta el aprendizaje. (Supongo que estas consideraciones son
extensibles a todas las razas).
¿Pero quién realmente es psicológicamente apto para tener a su cargo a
uno de estos ejemplares? ¿Un test puede comprobarlo fehacientemente?
Además, por lo que veo a diario, en nuestra sociedad actual no reina el
equilibrio mental.
También, dicen los especialistas, el perro requiere que su propietario
le dedique tiempo y atención. Pensemos que si hoy día, a causa del
zarandeo alocado de la vida moderna, en general, los padres no pueden
lograr el seguimiento y control de sus hijos, cuánto más descuidada
estará la educación de un animal que, por ser una criatura intensamente
emocional, absorbe y canaliza "todo". No exagero. Todo.
Lo que no tiene precio
En Chile, este año se aprobó un proyecto de ley muy completo que
incluye el registro de perros potencialmente peligrosos y el pago de un
seguro. Asimismo, ante la eventualidad de lesiones o muerte de un
tercero, se prevén severas multas y la reclusión del propietario (10
años de prisión en el caso de que la víctima muriere).
Una legislación tan exigente pareciera ser lo más adecuado para poner
freno a este problema. Sin embargo, ninguna disposición "por extrema
que fuere" nos librará de futuras pesadillas. No estamos ni estaremos a
salvo, porque siempre habrá puertas o portones accidentalmente abiertos
y alguna otra situación fuera de control, gracias al descuido o la
negligencia del dueño.
Marcos Mensa
Fuente: www.laopinion-rafaela.com.ar
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