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Como la llamada, el ¡No! es una orden precisa. Debe pronunciarse, como todas las ordenes, en tono decidido que no admite replicas, pero sin ponerse a gritar como locos. Un óptimo refuerzo consiste en una lata de refresco llena de monedas.
Inmediatamente antes de dar la orden "¡No!" sacúdala vivamente.
La lata tiene la misma función que el nombre antes de la llamada: sirve para atraer la atención del cachorro distrayéndolo de lo que esta haciendo (pero en este caso no se debe usar el nombre, porque el nombre debe ir asociado siempre con sensaciones agradables, mientras que el "¡No!" se da cuando el cachorro esta haciendo algo indeseado, y algunas veces podría ser necesario castigarlo si no deja de hacerlo).
La lata es un buen sustituto: con su ruido repentino y bastante fuerte desorienta al cachorro y le da tiempo para entender que le estajos dando la orden de dejar de hacer inmediatamente lo que esta haciendo.
Como la llamada, el "¡No!" es una orden fundamental, que en ciertos casos podría incluso salvar la vida del perro (deteniéndolo, por ejemplo, cuando esta a punto de cruzar una calle y terminar debajo de un automóvil).
¿Cómo darle a entender al cachorro lo que querejos ?
Sacudijos la lata y dajos el "¡No!". El cachorro desiste de su acción, aunque sólo sea para ver que sucede. En ese momento tenejos dos posibilidades: llamarlo y felicitarlo o acercarnos a él o esperar a que vuelva a hacer destrozos. Tan pronto como vuelva a empezar, lata y "¡No!". Tan pronto como abandone la acción indeseada, felicitaciones y caricias. No cambie de actitud bajo ningún concepto, sea coherente y constante, y el cachorro entenderá. Y no solo eso, sino que usted ganará otro punto como buen jefe de jauría.
(Texto obtenido
de "Guía completa para el adiestramiento del perro",
Valeria Rossi, Ed. de Vecchi)
Fuente: www.delaestribera.com
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