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Existen diversos métodos para enseñar esta posición al cachorro y él la adopta de buen grado porque le permite estar cómodo, pero, a pesar de ello, no espere que aprenda demasiado rápido este ejercicio, es algo más complejo que el anterior.
Primer método: con el cachorro de la traílla póngase a su lado, haga que se siente (ya debe conocer la orden "¡sentado!" evidentemente), luego dé la orden "¡al suelo!" (o ¡platz!, en alemán) y, arrodillándose ante él, tire hacia delante de sus patas anteriores, de forma que el tenga que estirarlas y tenderse por fuerza.
Problemas: el cachorro puede asustarse, sobre todo si anteriormente le ha pegado con las manos, y puede interpretar el agarre de las patas como una forma de castigo. Entonces comenzaría a pensar "¿por qué?, ¿qué he hecho?" y nuestros intentos de explicarle que no le estajos castigando, sino que le estajos enseñando un nuevo ejercicio, resultarían vanos.
Además, en cachorros de temple fuerte el agarre de las patas puede causar conflictos de voluntad. Si el cachorro comienza a dar tirones puede incluso hacerse daño. De todas formas, esta reacción es sintomática: significa que el cachorro no le reconoce aun como jefe de jauría y no tiene plena confianza en usted.
Segundo método: camine con el perro de la traílla a su lado, deténgase y haga que se siente. Entonces dé la orden. Luego ponga la traílla bajo su pie y comience a deslizarla gradualmente hasta que el perro se sienta arrastrado hacia el suelo.
Felicítelo.
Problemas: este método es similar al primero, pero no se produce la intervención directa de la mano: el perro se siente obligado por una fuerza desconocida. Esto puede reforzar la orden en algunos cachorros, mientras que en otros puede generar temores (su mano es conocida, mientras que esta fuerza misteriosa y da miedo).
Además, es necesario tener cuidado porque, si el cachorro trata de oponerse y hace fuerza en dirección opuesta, puede provocarse heridas en el cuello.
Tercer método: con el perro sentado, póngase frente a él, diga "¡al suelo!" y comience a mover la mano delante de su nariz, en dirección hacia abajo. El perro, lleno de curiosidad, seguirá el movimiento y se tendera.
Problemas: también éste es un método sugerido por Campbell y también requiere más tiempo que los demás. Sin embargo, esta vez lo aconsejo vivamente porque es un método absolutamente natural y no coercitivo, a diferencia de los dos primeros, mucho más utilizados, pero a menudo desagradables para el cachorro. Para agilizar las operaciones es conveniente esperar a que el perro este cansado y tenga ganas de tenderse.
Repita el ejercicio en el transcurso de breves sesiones (siempre de diez minutos cada una, no más), dos o tres veces al día. El cachorro aprenderá bastante rápido.
(Texto obtenido de "Guía completa para el adiestramiento del perro", Valeria Rossi, Ed. de Vecchi)
Fuente: www.delaestribera.com
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