(RPP) Los cachorritos son como los bebés humanos en muchos sentidos: No nacen sabiendo y aprenden con el tiempo. Si bien los cachorros caminan pronto, no pretenda que salga a la calle para hacer sus necesidades ni que entienda inmediatamente cuando lo llama por su nombre.
Por lo general toma tiempo que los cachorros aprendan a responder al llamado de su nombre, sobre todo si de cariño le dicen apelativos como "chiquito" o "bebé". Lo recomendable es llamarlo siempre por su nombre y expresarle su cariño con caricias tangibles.
La sociabilización de los cachorros es un proceso que debe realizarse para poder convivir luego con cachorros adaptados y sin problemas de comportamiento.
Este es un programa con respecto a las nociones que debería tener para con su cachorros, no importa la raza. Hay que tener en cuenta que nuestros pequeños cachorros necesitan de este tipo de actividades para adaptarse al mundo que lo rodea y el ambiente donde vivirá.
Inteligencia y emociones en el mundo animal. Pocos de los que tienen un perro o un gato dudarían de que son parte de la familia y de que tienen sentimientos, casi como los humanos. Sin embargo, la etología, que estudia la conducta de los animales, es reacia a igualar comportamientos de unos y otros, en una revisión de lo que figuras muy conocidas como Konrad Lorenz sostuvieron por mucho tiempo.
Ahora debejos ocuparnos de sus necesidades biológicas. No tiene demasiado sentido pretender la limpieza doméstica desde el primer día, porque el cachorro debe ambientarse, entender quién manda, etcétera, sin embargo, después de dos días de secar y callar, podejos darle a conocer nuestra opinión al respecto. Si está siguiendo mi programa, ya se habrá dado cuenta de que el cachorro absorbe como una esponja toda la información: es un alumno dispuesto y despierto y, sobre todo, muy voluntarioso.
Pues bien, el cachorro captará con la misma rapidez el concepto de limpieza, siempre que siga uno de los siguientes métodos.
Una vez terminado el ciclo de vacunaciones, el cachorro puede
tranquilamente comenzar a salir y a tener relaciones sociales: tenerlo
en casa bajo una campana de vidrio para evitarle posibles enfermedades
o peleas con otros perros es un sistema seguro para crearle problemas
de carácter.
Experimentalmente se han criado perros que no podían recibir los
procesos normales de imprinting y de aprendizaje: estos ejemplares se
denominan Kaspar Hauser, nombre del misterioso personaje aparecido en
Nuremberg en las primeras décadas del siglo XIX a la edad de 16 años,
después de haber vivido hasta entonces totalmente aislado.
Existen diversos métodos para enseñar esta posición al cachorro y él la adopta de buen grado porque le permite estar cómodo, pero, a pesar de ello, no espere que aprenda demasiado rápido este ejercicio, es algo más complejo que el anterior.
Con esta orden entrajos en el campo de los ejercicios propiamente dichos, los que nos hacen pensar que tenejos un perro adiestrado. En realidad aún estajos hablando de simple educación, y los próxijos ejercicios servirán más que nada para permitirnos imponer nuestra voluntad. Como ya hejos visto, a Sultán se le puede ocurrir darnos una orden (dame de comer, acaríciame, sácame a la calle), y el único medio que tenejos de volver a establecer las correctas relaciones jerárquicas es dar una contraorden antes de contentarlo.
"Sentado" y "al suelo" son ejercicios muy cómodos de usar para este fin. Basta un instante para ejecutarlos, no se requieren accesorios ni espacios particulares.
Como la llamada, el ¡No! es una orden precisa. Debe pronunciarse, como todas las ordenes, en tono decidido que no admite replicas, pero sin ponerse a gritar como locos. Un óptimo refuerzo consiste en una lata de refresco llena de monedas.
Inmediatamente antes de dar la orden "¡No!" sacúdala vivamente.
Aquí entrajos en el campo de la enseñanza propiamente dicha. En efecto, desde el primer día deberá comenzar a explicarle al cachorro cual es su nombre, y darle a entender que cuando le llaman debe acudir necesariamente.
Como todo el mundo sabe, el nombre debe ser breve y claro: si el que aparece en el pedigrí es largo y altisonante, invéntele un nombre casero corto y resonante (y a ser posible no demasiado común: no es agradable ir al parque, llamar ¡Boby! y ver como llegan cuatro o cinco hocicos sonrientes).
Tan pronto como entre en casa, al cachorro se le deberá dejar en paz.
Después de un comprensible momento de inquietud nuestro alumno comenzara ya a aprender lo que le permitirá hacerse una idea espacial de la nueva casa. Además memorizará nuestros olores, los sonidos de la familia y algunas imágenes táctiles y visuales que siempre deberán ser positivas (caricias, pocas pero buenas, palabras dulces, tono de voz bajo y suave).