Visitas : 149  |
Favoritos : 14 |
28.06.08
Ángel Villarino
China empieza a eliminar la carne de perro del menú y los restaurantes especializados cierran sus puertas Este año se gastarán unos 700 millones de euros en los cuidados estéticos de sus canes
Foto: Algunos centros de belleza se han especializado en moda canina. - ANAA
guangzhou- Hay tres vidas de perro en Asia. La primera, generalmente destinada a grandes canes, es acabar hecho pedazos en una olla caliente. La segunda, especialmente frecuente en el Sudeste Asiático, consiste en vagabundear gozando de las indulgencias del budismo con cualquier ser vivo. La tercera, cada vez más en boga en las grandes ciudades, se practica en un salón de belleza, con sesiones de manicura, maquillaje y vestiditos de Louis Vuitton.
Durante siglos, la carne de perro ha alimentado a varias generaciones de chinos. A su guisado se le atribuyen cualidades terapéuticas, ya que se cree que mejora el riego sanguíneo. En los meses que más aprieta el frío, se convirtió en un clásico de los ranchos militares. La tendencia ha ido cambiando y, mientras el negocio de las mascotas vive un boom sin precedentes, los restaurantes especializados en carne de perro empiezan a cerrar sus puertas ante la presión de los animalistas.
Con todo, en Pekín sobreviven más de 200 restaurantes donde uno de los platos fuertes de la carta sigue trayendo la silueta de un perro. En los mercados es posible asistir a la venta de animales encerrados en sucias jaulas, perros y gatos, engordados para hacer mejor salsa. Algunas sociedades animalistas, como Animals Asia Foundation, han denunciado que frecuentemente esos animales se venden con collar. Es decir, su terrible destino es fruto del descuido de su anterior dueño.
Tras el terremoto de Sichuan la televisión china mostró las jaulas. Pero, en esta ocasión, los ocupantes no eran víctimas de matadero, sino «supervivientes», rescatados por el Ejército y devueltos a sus respectivos dueños. Y es que la «oleada civilizadora» que está viviendo el país con las aperturas económicas y la globalización empieza a hacer efecto en el plano animalista. Taiwán ha aprobado una ley que pena con multas de hasta 5.000 euros la venta de carne de perro. En Pekín, el Gobierno ha presionado a los restaurantes para evitar que los turistas occidentales de las Olimpiadas se encuentren una desagradable sorpresa en el plato.
Si los amantes de la «olla canina» se baten en retirada, los que prefieren presumir los domingos por el parque son ya una legión. Se calcula que los chinos se gastarán este año unos 700 millones de euros en su nuevo hobby, que durante las décadas del maoísmo tuvieron prohibido.
En Shanghai, Pekín o Guangzhou se han abierto salas de belleza dedicadas a los perros. Algunas marcas de moda, como Louis Vuitton, confeccionan trajes para ellos, que se pueden adquirir (a altos precios) en cualquier gran centro comercial.
«Para muchas familias son el sustituto de un segundo hijo que por ley no pueden tener. Por eso se les quiere tanto. Quien tiene una mascota no suele comer carne de perro, pero hay de todo», explica Liu, dueño de una pequeña tienda de animales del Cantón.
Fuente: www.larazon.es
|