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Es muy importante averiguar de dónde proviene el cachorro
En Estados Unidos hay una realidad oculta detrás de esos cachorritos y gatitos tan graciosos que usted va a comprar de un criador “privado”, o que ve detrás de las vitrinas y en las jaulas de las tiendas de mascotas, advierte el periódico El Nuevo Herald.
Esa realidad desconocida es que provienen de criaderos industrializados, los llamados “puppy mills”, literalmente “fábricas de cachorros”, donde se mantienen a los animales reproductores —la mayoría hembras— en jaulas, sucios, debilitándose con la reproducción continua de cría tras cría. La verdad sobre cómo estos animales son tratados en los “puppy mills” —la mayoría también en internet— ha despertado la conciencia de muchas personas en todo Estados Unidos, que ahora están luchando por asegurar un tratamiento humano para los animales atrapados en criaderos comerciales. Miles de estas operaciones existen actualmente en todo Estados Unidos y Canadá dirigidas por personas sin escrúpulos, que no tienen en cuenta la tortura de los animales sometidos a constante reproducción, encerrados en jaulas donde las hembras sólo salen para aparearse con el macho, y cuya única preocupación es la ganancia monetaria.
Dependiendo de la raza y el color del pelaje, los cachorros se venden entre 1,000 y 3,500 dólares (10,920 y 38,220 pesos aproximadamente) cada uno.
Mientras más cachorros procreen las perras, y con más frecuencia, más dinero reciben estas operaciones sin escrúpulos. En el sur de la Florida ya hubo innumerables problemas, especialmente con razas exóticas de perros como el sharpei o miniaturas (toy, teacup), siendo las más populares los poodle, yorkshire terrier, chihuahua, pug, shih tzu, papillon y pomeranian. Pero sucede con cualquier perro nacido y criado en estos “puppy mills”, donde los cachorritos se le quitan a la madre apenas a las semanas de nacidos y crecen sin calor, en pésimas condiciones.
Otro de los grandes problemas de estas perreras industriales es que los animales son cruzados entre las mismas familias (madre o padre con hijos; hermano con hermana) trayendo consigo enfermedades congénitas y problemas de salud que a veces no se manifiestan sino hasta unos meses después de adquirida la mascota, cuando ya se le ha tomado cariño y es difícil devolverla o salir de ella. Las cuentas de veterinarios son altas y frecuentes. Casi todos destacan que están aprobados por las autoridades del ramo, pero no se deje engañar.
Es extremadamente importante que sepa de dónde proviene el animalito y, sobre todo, que visite el lugar para ver en qué condiciones viven esos perros o gatos.
Fuente: www.yucatan.com.mx
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