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20 de Julio de 2007
V.V.J.
CÓRDOBA. Continuos ladridos, agresividad, destrozos en la casa. Si su perro padece alguno de estos síntomas, no es que se haya vuelto loco. La conducta extraña puede indicar que su mascota padece estrés crónico o ansiedad y, además, casi con toda probabilidad la culpa es suya.
Así, que antes de pensar en abandonarlo a su suerte o en alguna asociación de recogida de animales, acuda a su veterinario que le ofrecerá soluciones a su problema y todo volverá a la normalidad.
Los desórdenes de conducta en los animales de compañía son más frecuentes de los que puede parecer en un principio. De hecho, un estudio elaborado por la Universidad de Barcelona señala que el 98 por ciento de los veterinarios de Cataluña atiende consulta por estos problemas. Lo que sucede es que, en ocasiones, los propios profesionales no están formados en etología animal, que es la rama que trata el comportamiento de los animales y su tratamiento.
Clave de los problemas
No fue hasta la década de los 90 cuando las autoridades educativas decidieron incluir en los planes de estudio de las facultades de Veterinaria españolas esta disciplina, que ha dado con la clave de muchos de los problemas que se presentaban en las consultas veterinarias.
Ayer, los alumnos del curso «Bienestar animal» de la Universidad de Verano Corduba 07 pudieron conocer de la mano del profesor de la Universidad de Barcelona Jaunme Fatjó las claves para reconocer y tratar estos trastornos que, por sus consecuencias, se convierten también en un problema de salud pública. «Si el perro se vuelve agresivo y muerde es un peligro».
Además, los problemas del comportamiento, señaló el experto, no son nada superfluo porque son la principal causa de abandono de los animales menores de cinco años.
Antes de acudir a un adiestrador para mejorar el comportamiento de la mascota, el profesor Fatjó aconsejó acudir a un veterinario «que es el profesional que podrá diagnosticar la enfermedad y, en su caso, recomendar acudir a un adiestrador para educar al animal».
Consejos
Ante el deseo de tener un animal de compañía, señaló Fatjó, hay que analizar el tipo de vida que se lleva y si ésta es la adecuada para tener un animal en casa. «Si se está mucho tiempo ausente del hogar, se es una persona muy sedentaria y le gusta viajar, lo mejor es que no tenga ningún animal». «Cualquier genética magnífica es capaz de destruirla un mal ambiente».
Como consejos para evitar problemas en el futuro, el profesor de la Universidad de Barcelona recomendó mantener el cachorro el tiempo suficiente con su madre y hermanos (alrededor de 7 semanas para los perros), que mantenga contacto continuo con animales y personas en sus tres primeros meses de vida y mantener un sistema adecuado basado en la recompensa y no en el castigo.
Perros peligrosos
Fetjó desterró el tópico extendido sobre que la agresividad de determinados perros venga determinada por su raza. «El factor ambiental puede condicionar totalmente la forma de actuar de un animal, por encima de las características que se le atribuye a la raza». De hecho, el profesor calificó de «aberración» la ley sobre razas peligrosas de perros porque, a su juicio, «ningún estudio científico afirma que tal o cual raza sea más agresiva que otra».
Fuente: www.abc.es
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