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Junio 30, 2007
Margoth Cruz. Lección. Los expertos recomiendan que a las mascotas se les hable con palabras fuertes y cortas.
Foto: Tony, un beagle recibe órdenes de su adiestrador. El entrenamiento incluye salto de obstáculos y voces de mando.
El aprendizaje de las buenas costumbres en una mascota tiene su proceso y empieza al mes y medio de su nacimiento.
Antes de que una persona decida tener un perro o un gato debe considerar el tiempo que le va a dedicar y el espacio que le dará en casa, explica el veterinario Fabrizio Zamora.
Zamora cuenta que los animales aprenden “por repetición” y comprenden, con el paso del tiempo, el significado de las órdenes. Su consejo es hablarle fuerte con palabras claves y cortas. “Hay que darle a conocer que un ‘no’ rotundo fuerte es una orden, y hay que evitar acariciarlo o mimarlo luego de la orden”.
El experto dice que no es adecuado aplicar en los canes el castigo como medida de aprendizaje, “porque lo que se provoca es que el perro modifique su carácter y se vuelva rebelde”.
Sin embargo, el veterinario Xavier Bravo asegura que cuando la situación lo amerita, es necesario el castigo, sin hacerle daño a la mascota. “Siempre se comienza con palabras fuertes, pero si no entienden, se les puede golpear con el periódico en sus caderas”, explica.
El entrenador de canes Omar Chung asegura que una técnica que él utiliza para un entrenamiento básico de disciplina y educación es el juego. “El perro tiene mejor disposición de trabajo cuando está jugando”.
Chung dice que para que el animal comprenda las voces de mando, el entrenador o el amo debe observar el lugar, las herramientas que utiliza y las condiciones en las que se encuentra el can.
Los perros, así como los gatos, deben tener su espacio para dormir, comer y hacer sus deposiciones. Por ser un animal de manada, el perro buscará estar acompañado. Por lo general, esto se evidencia cuando llega la hora de dormir. Los perros buscarán la cama de su amo.
Si el dueño del animal no quiere que su mascota tenga esta costumbre, la sugerencia es adecuarles un espacio para su descanso, que puede ser dentro o fuera de casa.
Si se han acostumbrado a estar dentro de casa hay que alejarlos paulatinamente. “El alejamiento debe ser progresivo y de a poco, sino el animal se va a sentir rechazado y llorará toda la noche”, dice Zamora.
Un comportamiento ideal incluye también que las deposiciones se hagan en un lugar adecuado.
En los perros, la educación es complicada, dice Bravo. Educar a un can para que haga sus deposiciones en un sitio apropiado, puede tardar entre una semana y dos meses.
Xavier Bravo explica que hay trucos para que el animal pueda defecar en el lugar esperado por el amo. El dueño deberá estar atento, entre cinco y veinte minutos, después de cada comida y luego de levantarse, porque es cuando los perros buscan realizar sus deposiciones. Allí deberá llevarlo al sitio que escogió o a pasear, si el ideal del amo es que el can lo haga fuera de casa.
Si el perro no lo ha entendido el dueño puede recurrir a otros métodos, como empapar de orina un papel periódico y colocarlo debajo de un papel limpio, en el sitio escogido para las deposiciones. El can se guiará hacia el lugar donde debe realizarlas.
Los gatos son fáciles de educar
La persona que quisiera tener un gato como mascota debe saber que una de sus características es ser independiente, eso hará que su educación sea más sencilla. Para tenerlo en casa, el amo deberá adecuarle un espacio para su descanso.
Para las deposiciones se les debe colocar una caja con arena, que debe estar seca, si no el felino buscará otro lugar, donde marcará su territorio.
Consejos
Los expertos recomiendan que cuando el amo llega a casa y el perro sale a recibirlo, es preferible no prestarle atención antes que a cualquier miembro de la familia, porque sino el can llegará a creerse líder y no obedecerá las órdenes.
Para que la mascota no realice travesuras dentro de casa, el amo deberá comprar juguetes para entretenerlo.
Si el can se comporta de una manera adecuada, el amo puede incentivarlo con una caricia o un alimento.
Fuente: www.eluniverso.com
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